A veces es relajante olvidarse de todas las penas, todos los males de amores, todos los problemas.
No sé cuándo debería ser el momento, pero creo que cada uno se da cuenta.
Creo que no siempre tendría que importarnos todo tanto, la vida es una sola, y después de ella, nadie garantiza que haya mucho por hacer.
Últimamente estoy eligiendo vivir la vida, cada día como si fuera el último, decir lo que tenga que decir, reírme cuando tenga que reírme, llorar cuando me den ganas, y brindar amor al que quiera.
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