Voy a escribirlo así como lo siento. Como si estuviera manteniendo una conversación con cualquiera, y no como si quisiera hacer de mi idea un texto filosófico. Voy a escribirlo intentando no pensar en la belleza de las palabras o en la correcta forma de expresarme. Si me sale naturalmente, mejor, y si no, ya dije por qué.
Esas pocas veces que me pongo a observar el mundo desde mi verdadero punto de vista, reflexionando en el interior, generalmente miro las cosas que suelen pasar desapercibidas. Una de esas pocas veces fue hoy, pero mejor sería aclarar que no me puse a observar tan reflexivamente, si no que manteniendo la idea de lo que había visto varias veces con anterioridad, me puse a pensar en lo que podría significar que resonara tanto en mi cabeza esa imagen.
Mi hermana, de dos años y medio, más o menos, se sentó en la computadora, porque mi otra hermana, la del medio, le pone videos infantiles para entretenerla. Vi que la más chica hasta llegó a elegir, viendo en los videos recomendados al lado del que estaba viendo, el siguiente video que quería ver.
No es la primera vez que lo hace, tampoco la primera vez que me freno a pensar en lo que pasa. Pero creo que es la primera vez que reflexiono tanto sobre esto; ¿Es muy tarde para cambiarlo? Si no puedo cambiarlo en ella, ¿Puedo hacer que no ocurra desde un principio con alguien tan cercano a mí? Y lo primero en lo que pensé fueron mis hijos. Si el día de mañana los tengo, pensé, no quiero que su infancia sea así.
Primero y principal porque se pierden de muchas cosas. Yo, en mi actual adolescencia casi no me despego de la computadora, porque siento que hay muchas cosas para hacer en Internet, y por más de que en el día piense en la cantidad de proyectos que puedo hacer, cuando me siento me olvido de todo y termino haciendo siempre lo mismo. No quiero que mi hermana termine así, quiero que disfrute de estar afuera, de saltar, correr, jugar con las mascotas, cantar, reír con la familia, y no sólo jugando o viendo videos en la computadora. Y aunque no pase en los siguientes años, el proceso es gradual, y va a terminar teniendo cuenta en facebook y en twitter a una edad demasiado temprana, o va a tener celular, o computadora propia, quién sabe. Y tampoco lo quiero para mis hijos. ¿Cuántas cosas nos perdemos por quedarnos enganchados al monitor, revisando el facebook o chateando sobre cosas sin importancia? ¿Cuántas cosas verdaderas como la honestidad, el apoyo y el hablar cara a cara sobre cosas importantes se pierden?
Quiero que mis hijos crezcan en un ambiente sano, lleno de gente verdadera con valores reales, gente sabia que sepa dar enseñanzas. Quiero que mis hijos aprendan el verdadero valor de los sentimientos y la honestidad, la consecuencia de la mentira y los abusos. Quiero que sepan que ante todo está la familia, que el dinero, cuando se trata de las emociones y sentimientos, no tiene valor alguno. Y todo eso se lo puedo enseñar sin necesidad de apartarlos de toda la tecnología, pero si un nene se queda absorto mirando una pantalla y a duras penas te quiere escuchar, o cree que mirar su dibujo preferido es más importante que hablar con sus hermanos o sus padres, o jugar con sus amigos, es difícil hacerlos cambiar de parecer. Por eso no quiero dejar que sea "demasiado tarde", quiero actuar como se debe desde el principio, enseñándoles y dejándolos libres para que aprendan.
¿Qué más puedo decir?
Me gustaría que si logro criarlos como tengo pensado, no los miren como si fueran bichos raros. Y me daría tanta pena y tanta impotencia. Por eso es que cuando lo pienso me da tanto miedo tener el deseo de que su crianza sea así. Pero, dicho todo esto, espero que en el futuro la infancia sea mejor, más familiera y alrededor de amigos, y no en la soledad con aparatos electrónicos.








