Me gustaría saber cuándo supe que me gustaba. Cuándo crucé el límite entre gustar y querer, y cuándo me enamoré de él. Y es que ahora siento que pasó todo hace tan poco y hace tanto tiempo a la vez.
Me gustaría saber cuándo supe que él era la persona correcta. Me gustaría saber cuánto arriesgué para averiguarlo.
Sé que nunca me había sentido así por alguien, que nunca había puesto tanto de mí.
Jamás una persona me había hecho llorar con un beso, jamás había llorado de la felicidad, jamás había querido compartir el resto de mi vida con una persona.
Pero llegó a mi vida, sin aviso y sin garantías.
La persona que te da vuelta el mundo con una mirada y te hace sentir segura entre sus brazos.
La persona que te transmite cosas con sólo estar sentados uno al lado del otro.
La persona que te ama, más allá de todo entendimiento.
;shut up and listen -
12 de febrero de 2015
2 de junio de 2014
yetem;
Amo los hoyuelos de sus mejillas.
Amo sus manos y la manera en que se deslizan por mi piel, como sus dedos tamborilean sobre mi panza al ritmo de la música.
Amo su risa, su sonrisa y su boca. La suavidad con la que me besa, la gentileza con que sus labios se acarician con los míos. Amo como me hace sentir con un beso.
Amo sus palabras de amor y como las pronuncia.
Amo como nuestras manos encajan a la perfección, como nuestros dedos se entrelazan por instinto.
Amo sus ojos y como me mira.
Lo amo cuando hacemos el amor y cuando nos peleamos. Desnudo, vestido, dormido y despierto.
Lo amo más allá de lo que puedo entender. Con cada parte de mi cuerpo, como si estuviera adaptada a su compañía. Lo amo cuando lo extraño y lo amo cuando estoy a su lado.
Lo amo con ilusión, como esperando que me proteja de todo, pero también lo amo como si quisiera cuidar de él, asegurarme de que sea feliz. Lo amo porque así hizo que me sienta.
Lo amo hoy, mañana, y para siempre.
Amo sus manos y la manera en que se deslizan por mi piel, como sus dedos tamborilean sobre mi panza al ritmo de la música.
Amo su risa, su sonrisa y su boca. La suavidad con la que me besa, la gentileza con que sus labios se acarician con los míos. Amo como me hace sentir con un beso.
Amo sus palabras de amor y como las pronuncia.
Amo como nuestras manos encajan a la perfección, como nuestros dedos se entrelazan por instinto.
Amo sus ojos y como me mira.
Lo amo cuando hacemos el amor y cuando nos peleamos. Desnudo, vestido, dormido y despierto.
Lo amo más allá de lo que puedo entender. Con cada parte de mi cuerpo, como si estuviera adaptada a su compañía. Lo amo cuando lo extraño y lo amo cuando estoy a su lado.
Lo amo con ilusión, como esperando que me proteja de todo, pero también lo amo como si quisiera cuidar de él, asegurarme de que sea feliz. Lo amo porque así hizo que me sienta.
Lo amo hoy, mañana, y para siempre.
27 de mayo de 2013
cuál es el precio de lo que quiero?;
Voy a escribirlo así como lo siento. Como si estuviera manteniendo una conversación con cualquiera, y no como si quisiera hacer de mi idea un texto filosófico. Voy a escribirlo intentando no pensar en la belleza de las palabras o en la correcta forma de expresarme. Si me sale naturalmente, mejor, y si no, ya dije por qué.
Esas pocas veces que me pongo a observar el mundo desde mi verdadero punto de vista, reflexionando en el interior, generalmente miro las cosas que suelen pasar desapercibidas. Una de esas pocas veces fue hoy, pero mejor sería aclarar que no me puse a observar tan reflexivamente, si no que manteniendo la idea de lo que había visto varias veces con anterioridad, me puse a pensar en lo que podría significar que resonara tanto en mi cabeza esa imagen.
Mi hermana, de dos años y medio, más o menos, se sentó en la computadora, porque mi otra hermana, la del medio, le pone videos infantiles para entretenerla. Vi que la más chica hasta llegó a elegir, viendo en los videos recomendados al lado del que estaba viendo, el siguiente video que quería ver.
No es la primera vez que lo hace, tampoco la primera vez que me freno a pensar en lo que pasa. Pero creo que es la primera vez que reflexiono tanto sobre esto; ¿Es muy tarde para cambiarlo? Si no puedo cambiarlo en ella, ¿Puedo hacer que no ocurra desde un principio con alguien tan cercano a mí? Y lo primero en lo que pensé fueron mis hijos. Si el día de mañana los tengo, pensé, no quiero que su infancia sea así.
Primero y principal porque se pierden de muchas cosas. Yo, en mi actual adolescencia casi no me despego de la computadora, porque siento que hay muchas cosas para hacer en Internet, y por más de que en el día piense en la cantidad de proyectos que puedo hacer, cuando me siento me olvido de todo y termino haciendo siempre lo mismo. No quiero que mi hermana termine así, quiero que disfrute de estar afuera, de saltar, correr, jugar con las mascotas, cantar, reír con la familia, y no sólo jugando o viendo videos en la computadora. Y aunque no pase en los siguientes años, el proceso es gradual, y va a terminar teniendo cuenta en facebook y en twitter a una edad demasiado temprana, o va a tener celular, o computadora propia, quién sabe. Y tampoco lo quiero para mis hijos. ¿Cuántas cosas nos perdemos por quedarnos enganchados al monitor, revisando el facebook o chateando sobre cosas sin importancia? ¿Cuántas cosas verdaderas como la honestidad, el apoyo y el hablar cara a cara sobre cosas importantes se pierden?
Quiero que mis hijos crezcan en un ambiente sano, lleno de gente verdadera con valores reales, gente sabia que sepa dar enseñanzas. Quiero que mis hijos aprendan el verdadero valor de los sentimientos y la honestidad, la consecuencia de la mentira y los abusos. Quiero que sepan que ante todo está la familia, que el dinero, cuando se trata de las emociones y sentimientos, no tiene valor alguno. Y todo eso se lo puedo enseñar sin necesidad de apartarlos de toda la tecnología, pero si un nene se queda absorto mirando una pantalla y a duras penas te quiere escuchar, o cree que mirar su dibujo preferido es más importante que hablar con sus hermanos o sus padres, o jugar con sus amigos, es difícil hacerlos cambiar de parecer. Por eso no quiero dejar que sea "demasiado tarde", quiero actuar como se debe desde el principio, enseñándoles y dejándolos libres para que aprendan.
¿Qué más puedo decir?
Me gustaría que si logro criarlos como tengo pensado, no los miren como si fueran bichos raros. Y me daría tanta pena y tanta impotencia. Por eso es que cuando lo pienso me da tanto miedo tener el deseo de que su crianza sea así. Pero, dicho todo esto, espero que en el futuro la infancia sea mejor, más familiera y alrededor de amigos, y no en la soledad con aparatos electrónicos.
15 de octubre de 2012
motorizados I;
¿Alguna vez te pusiste a pensar, o te hicieron razonar, cuan controlados estamos?
La rutina a la que estamos acostumbrados desde chicos, desde hace unas generaciones. Ir a la escuela, de lunes a viernes, acordado a tal horario, cuaderno o carpeta y lápiz o lapicera, sentados en un banco, mirando para adelante, escuchando y copiando lo que la maestra dice que copiemos. Callarnos cuando nos lo dicen, ¿por qué? Porque "ellos mandan", "ellos ponen las reglas". Legalmente les dan ese poder, ¿cómo contradecirlo? Si el estado les entrega el poder, ellos lo van a ejercer, es más que obvio. Pero, ¿es bueno que exista esa relación tan estricta, tan correcta, tan formal? Es muy probable que los alumnos de una escuela primaria obedezcan más las órdenes del maestro que un alumno de una escuela secundaria, que sabe mejor como son las cosas, que sabe que nadie puede obligarte a hacer nada, que sabe que -dentro de todo-, el poder legal en realidad, tiene un valor completamente subjetivo.
¿Qué nos enseñan? La teoría de una realidad que pareciera basarse en una película, una realidad que cuando la buscamos, no existe. Nos enseñan que gobierno es orden, que revolución es caos. Nos enseñan quién es la autoridad y quién es el que debe obedecer, pero nadie nos responde a la pregunta: ¿POR QUÉ? Parece que es ponerlos en aprietos. Porque ellos saben bien que no todo lo que enseñan está bien, y saben que no saben todo lo que enseñan.
La rutina a la que estamos acostumbrados desde chicos, desde hace unas generaciones. Ir a la escuela, de lunes a viernes, acordado a tal horario, cuaderno o carpeta y lápiz o lapicera, sentados en un banco, mirando para adelante, escuchando y copiando lo que la maestra dice que copiemos. Callarnos cuando nos lo dicen, ¿por qué? Porque "ellos mandan", "ellos ponen las reglas". Legalmente les dan ese poder, ¿cómo contradecirlo? Si el estado les entrega el poder, ellos lo van a ejercer, es más que obvio. Pero, ¿es bueno que exista esa relación tan estricta, tan correcta, tan formal? Es muy probable que los alumnos de una escuela primaria obedezcan más las órdenes del maestro que un alumno de una escuela secundaria, que sabe mejor como son las cosas, que sabe que nadie puede obligarte a hacer nada, que sabe que -dentro de todo-, el poder legal en realidad, tiene un valor completamente subjetivo.
¿Qué nos enseñan? La teoría de una realidad que pareciera basarse en una película, una realidad que cuando la buscamos, no existe. Nos enseñan que gobierno es orden, que revolución es caos. Nos enseñan quién es la autoridad y quién es el que debe obedecer, pero nadie nos responde a la pregunta: ¿POR QUÉ? Parece que es ponerlos en aprietos. Porque ellos saben bien que no todo lo que enseñan está bien, y saben que no saben todo lo que enseñan.
22 de junio de 2012
tears;
No creo que en tan poco tiempo tenga tanto por lo que llorar, pero son varias cosas que me tocan, me lastiman el corazón cada vez que las recuerdo.
Esos momentos en los que lloro por lo que me pasa, generalmente después de varias experiencias acumuladas, siento que me saco un peso de encima, que toda la tristeza se drena con mis lágrimas, y que con cada suspiro se va un recuerdo.
No hay mejor remedio, pero no hay nada más doloroso que hacerlo.
Sé, a estas alturas, que me quedan muchas cosas por las que sufrir, por las que llorar, pero vale la pena irse deshaciendo de esas anclas que nos van reduciendo la movilidad, ¿no?
No perdí tantas personas en mi vida, no tuve tantas heridas que sanar, pero también hay veces que sufro, por esas pocas personas que se fueron, las que más me duelen, y por esos pasos que tengo que dar para avanzar. Y también sufro por otras personas, por aquellas que sufrieron una pérdida tan grande como es perder a una persona. Hay que comprender el dolor ajeno tanto como el propio, y que a veces, aunque la gente esboce una sonrisa, puede ser borrada con el más mínimo recuerdo.
Facundo- 1999.
Juana- 2012.
Esos momentos en los que lloro por lo que me pasa, generalmente después de varias experiencias acumuladas, siento que me saco un peso de encima, que toda la tristeza se drena con mis lágrimas, y que con cada suspiro se va un recuerdo.
No hay mejor remedio, pero no hay nada más doloroso que hacerlo.
Sé, a estas alturas, que me quedan muchas cosas por las que sufrir, por las que llorar, pero vale la pena irse deshaciendo de esas anclas que nos van reduciendo la movilidad, ¿no?
No perdí tantas personas en mi vida, no tuve tantas heridas que sanar, pero también hay veces que sufro, por esas pocas personas que se fueron, las que más me duelen, y por esos pasos que tengo que dar para avanzar. Y también sufro por otras personas, por aquellas que sufrieron una pérdida tan grande como es perder a una persona. Hay que comprender el dolor ajeno tanto como el propio, y que a veces, aunque la gente esboce una sonrisa, puede ser borrada con el más mínimo recuerdo.
Facundo- 1999.
Juana- 2012.
16 de junio de 2012
words;
A veces me pongo a pensar y recuerdo algunas conversaciones, algunas palabras dichas de más.
Como las personas están acostumbradas a decir mucho o a decir muy poco.

Cuando decimos poco es porque tenemos miedo, y cuando decimos mucho es porque no nos importa nada.
Un defecto, se podría decir. ¿Por qué no decir lo justo y suficiente?
¿Algo nos lo impide o qué?
15 de junio de 2012
I want you;
He tratado de seguirle la corriente, pero ella se rehúsa a tomarme en cuenta. Me siento cada vez menos querido, más rechazado que nunca, nunca me había pasado algo así en la vida y me está desesperando poco a poco. ¿Qué es lo que necesito para que me tome en serio? Quiero ser oído por ella, quiero que mi opinión valga, quiero que me pida consejos cuando tenga problemas, pero que a la vez me bese cuando yo lo necesite. Quiero abrazarla y que me abrace, quiero acariciarle y que me devuelva el gesto. No quiero que me ignore cada vez que le digo que la quiero, no quiero que haga oídos sordos cada vez que le quiero contar algo. Necesito que me sienta más que un amigo, quiero que me desee como yo la deseo a ella, que se ría de mis chistes, que sonría cada vez que le envío un mensaje, que se alegre cada vez que me ve.
No deseo su cuerpo, deseo su corazón, deseo que sus sentimientos florezcan por y gracias a mí.
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