1 de enero de 2012

inexpressive muse;

Nunca irradia expresión alguna. Nunca.
No sonríe, no llora, no frunce el ceño, ni tampoco parece pestañear.
Sus ojos sólo muestran inexpresión. Inexpresión total.
Atención. Esa parece ser la única función de su rostro, el único motivo por el que se mueve.
Pero al fin y al cabo, mantiene la misma mueca insulsa y tan poco especial.
Aún así, hay algo de ella que me cautiva, me inspira y me hace vibrar.
Desde hace un tiempo la retrato. Es quien me motiva a seguir pintando, ya que desde hacía un tiempo no lo hacía.
Ni ella ni nadie entiende por qué. Pero no estoy en posición de explicárselo a ninguna persona. Porque no puedo.
Lo que sí sé explicar es que la belleza de su rostro me enamora. Pero no sé por qué también su inexpresión lo hace.
Estoy encantado por sus ojos, que cada vez que me prestan atención, causan en mí un irreal sentimiento de suicidio, y me encanta.

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